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]]>Pero ¿qué debía hacer la generación más joven, los hijos de esta gente? ¿Debían ellos sufrir por el pecado de sus padres y también vagar en el desierto por cuarenta años? Note la respuesta de Dios: «Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías» (Números 14:33). Otras versiones traducen «sufrirán por vuestra infidelidad» (LBLA; cf. DHH, PDT, BLPH, NVI). Los hijos sufrirían debido a la infidelidad de sus padres. Mucha gente simplemente no acepta este principio bíblico. Ellos no pueden entender por qué los inocentes deberían sufrir por los pecados de otros. Este enfoque equivocado simplemente guía al error adicional: buscar negar las consecuencias inevitables de la desobediencia del hombre ante Dios (cf. Números 14:40-45).
Cuando los padres dejan de congregarse (Hebreos 10:25), este pecado afecta a sus hijos en la forma de la enseñanza perdida, el ejemplo parental pobre, la privación de la comunión cristiana, etc. Los hijos sufren por el pecado de sus padres.
Cuando los padres maltratan sus cuerpos al consumir drogas, beber alcohol, fumar, contraer una enfermedad venérea, etc., sus hijos sufren problemas físicos de nacimiento y luego problemas que vienen en la forma de nutrición inadecuada, ingreso económico pobre, negligencia, etc. Los hijos sufren por el pecado de sus padres.
Cuando los padres instruyen hipócritamente a sus hijos a conducirse de cierta manera, pero luego no siguen sus propios consejos y excusan su comportamiento al decir a sus hijos que «hagan lo que ellos dicen pero no lo que ellos hacen», los niños crecen rechazando la buena instrucción de los padres. Los hijos sufren por el pecado de sus padres.
Cuando los padres se divorcian y contraen nuevas nupcias en violación de la ley de Dios, formando una unión adúltera que, ante los ojos de Dios, no puede continuar, los niños experimentan rechazo, soledad y confusión. Si los padres luego obedecen a Dios y ponen término al matrimonio ilegítimo, los niños todavía vivirán en un ambiente familiar que no es todo lo que Dios hubiera deseado que tuvieran en primer lugar. Los hijos sufrirán por el pecado de sus padres, pero esto no es justificación para que algún padre o madre continúe en una relación adúltera con el fin de «minimizar» el sufrimiento de sus hijos.
¿Deberían los hijos sufrir? Tristemente, aunque Dios no quiere esto, usualmente sufrirán por el pecado de sus padres. Sin embargo, en vez de cambiar la ley de Dios, dudar de la misericordia de Dios o eludir las consecuencias del pecado, culpe a la causa del sufrimiento: el rechazo del hombre de los mandamientos de Dios. Luego obedezca a Dios, sin importar las consecuencias.
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Publicado el 23 de octubre de 2023 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés, «Must the children suffer?», en www.apologeticspress.
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]]>The post El movimiento del agua y la integridad bíblica appeared first on Apologetics Press.
]]>Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día (Juan 5:2-9).
Note que el hombre (y «una multitud») creía la idea popular en cuanto a la aparición periódica de un ángel que agitaba el agua del estanque. No se debe culpar a la Biblia de aprobar esta idea simplemente porque reporta lo que ellos creían—como se puede ver por los comentarios del mismo hombre enfermo. En realidad, Jesús no dijo nada que diera credibilidad a esta creencia. Sin embargo, las palabras en negritas en el pasaje anterior dan la impresión de que el escritor inspirado del libro de Juan también creía la superstición. En este caso, ¿acredita la Biblia esta noción extravagante, poniendo en duda su propia inspiración?
Primeramente, se debe reconocer que la idea de que Dios mande a un ángel para agitar el agua de un estanque, punto en el cual el agua sea dotada de poderes milagrosos de sanidad, es una noción sin sentido que no caracteriza al Dios de la Biblia (a diferencia del «Dios» del Corán).1 Jesús pudo haber ayudado al hombre a llegar al agua, pero no lo hizo. Segundo, Dios tampoco pondría a personas enfermas en competencia mutua, permitiendo solamente que una se beneficie de la sanidad, ya que Él no muestra parcialidad (Deuteronomio 10:17; Hechos 10:34; Romanos 2:11). Tercero, tal suceso contradijera la propia explicación bíblica del propósito de los milagros; los milagros de sanidad no eran simplemente para sanar o aliviar el dolor.2
La respuesta adecuada para este reto a la integridad bíblica es el hecho de que la última parte de Juan 5:3 y la totalidad del versículo cuatro no son parte del escrito inspirado de Juan. Los manuscritos más antiguos y confiables omiten las palabras, y los eruditos están de acuerdo unánime en que la preponderancia de evidencia muestra que su naturaleza espuria es «fundamentalmente obvia».3 El renombrado erudito en griego, A.T. Robertson, observó: «Es un alivio para muchos saber que el versículo es espurio».4 La mayoría de las traducciones modernas omiten las palabras del texto, relegándolas a una nota al pie de página. Entre los eruditos de la iglesia de Cristo, J.W. McGarvey, Guy N. Woods, David Lipscomb, George DeHoff, Frank Pack, Burton Coffman y B.W. Johnson reconocieron las palabras como extrabíblicas. [Nota: Los que piensan que las diferencias en manuscritos de alguna manera descartan la integridad de la Biblia, deben tener en cuenta que los críticos textuales principales del mundo han demostrado que las copias que circulan del Nuevo Testamento no difieren de manera considerable del original].5
Derechos en español © 2020 por www.ebglobal.org. Traducción por Moisés Pinedo. Título original en inglés, «The Stirring of the Water and Bible Integrity», en www.apologeticspress.org.
1 Vea Miller, Dave (2005), El Corán al descubierto [The Quran Unveiled] (Montgomery, AL: Apologetics Press), pp, 60-61.
2 Miller, Dave (2009), «Los milagros modernos, el don de lenguas y el bautismo del Espíritu Santo: Una refutación», Apologetics Press, http://espanol.apologeticspress.org/espanol/articulos/240088, 23[3]:17-23.
3 Metzger, Bruce (1971), Un comentario textual sobre el Nuevo Testamento griego [A Textual Commentary on the Greek New Testament] (Nueva York: United Bible Societies), p. 209.
4 Robertson, A.T. (1932), Descripciones de palabras del Nuevo Testamento [Word Pictures in the New Testament] (Nashville, TN: Broadman Press), 5:79.
5 Vea Miller, Dave (2005), «¿Es Marcos 16:9-20 inspirado?» [«Is Mark 16:9-20 Inspired?»], Reason & Revelation, Apologetics Press, http://www.apologeticspress.org/articles/2780, 25[12]:89-95.
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]]>¿Qué quiere decir la frase, “el sol se detuvo”? ¿Se detuvo el sol “literalmente” o la tierra detuvo su marcha de rotación de algo de 1,000 millas por hora para dar más tiempo a los israelitas para derrotar a sus enemigos? ¿Y qué acerca de la luna? ¿También se detuvo literalmente? ¿Qué debemos entender en cuanto a esta expresión?
Primero, ¿es posible que el mismo Dios que creó milagrosamente el universo completo pudiera detener sobrenaturalmente (y literalmente) el sol (o una parte o todas las partes del universo que deseara)? 1 ¿Pudiera el mismo Dios que hizo la luz, como también el día y la noche, sin el sol (en los primeros tres días de la creación; Génesis 1:3-19), 2 también hacer que la luna se “detuviera”? 3 ¿Fuera posible que el Creador omnipotente, Quien “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Hebreos 1:3), manipulara milagrosamente un día en la tierra según Su voluntad? ¿Fuera posible que Dios refractara la luz o creara alguna clase de luz especial para iluminar una parte de la tierra por un periodo más largo que el usual? Aunque frecuentemente los escépticos hacen burla de la idea de los milagros, en realidad, si existe un Dios sobrenatural, entonces los milagros son posibles en el marco de tiempo y propósito de Su voluntad. ¿Pudiera el Dios todopoderoso realizar un milagro astronómico a favor de los israelitas cuando enfrentaban a los ejércitos amorreos si así lo quisiera? Desde luego.
¿Pero cómo exactamente pudo Dios “detener” el sol y la luna? Lo cierto es que la Biblia no dice cómo Dios hizo ese milagro como tampoco nos dice cómo alimentó milagrosamente a miles de personas con solamente cinco panes y dos peces (Mateo 14:13-21), cómo hizo que un hacha flotara en el agua (2 Reyes 6:4-7) o cómo exactamente Jonás pudo sobrevivir tres días en el vientre de un gran pez (Jonás 1:17). La aceptación del conocimiento y poder ilimitado de Dios debería ser una explicación lógica suficiente.
Los estudiantes de la Biblia deben tener en cuenta que el libro de Josué es una composición histórica llena de personas, lugares, diálogos y eventos reales, y que está escrito en lenguaje ordinario. Josué no es un libro de profecía o poesía lleno de pasajes extensos que contienen lenguaje figurado. Nada en Josué 10 sugiere que se debería interpretar el relato de manera simbólica. Pero habiendo dicho esto, también se debe tener en cuenta que un elemento común del habla y escritura “regular”, tanto en los tiempos bíblicos como en el presente, es la descripción de cosas de la manera que aparecen (y no necesariamente de la manera científica precisa en la cual se las puede describir en una clase de astronomía, geometría o química). Ya que a todos en la tierra (tanto en los tiempos bíblicos y ahora) les parece que el sol se mueve de este a oeste, por mucho tiempo el hombre ha hecho referencia a la salida y puesta del sol (aunque, técnicamente, lo que vemos es el resultado de la rotación de la tierra en su eje). ¿Pudiera ser que el milagro que Dios realizó en Josué 10 tuviera menos que ver con el sol de lo que se piensa? Ciertamente, como el erudito en hebreo Justin Rogers ha comentado: “En realidad, les pareció a ellos que ‘el sol se detuvo en medio del cielo’. Este es un uso claro de lenguaje fenomenal, y simplemente significa que este día fue inusualmente largo. Se detuvo milagrosamente la luz del día para permitir que el ejército de Dios tuviera tiempo para conquistar a sus enemigos”. 4 Dios no reveló la manera específica en que escogió realizar este milagro maravilloso, pero nosotros podemos tener la seguridad de que esto sucedió y que fue impresionante. De hecho, “no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre” (Josué 10:14). 5
Derechos en español © 2019 por www.ebglobal.org. Traducción por Moisés Pinedo. Título original en inglés, “‘The Sun Stood Still’—Really?”, en www.apologeticspress.org.
1 El sol se mueve literalmente. Rota alrededor de cada 27 días en su ecuador (www.nasa.gov/sun) mientras viaja a través de la Vía Láctea aproximadamente a 514,000 millas por hora (starchild.gsfc.nasa.gov/docs/StarChild/questions/question18.html).
2 Considere que el “Padre de las luces” (Santiago 1:17). Quien es “luz” (1 Juan 1:5), pudo crear luz fácilmente sin primero haber creado el sol, la luna y las estrellas. Así como pudo crear árboles de fruto sin necesidad de semilla en el tercer día, pudo producir luz sobrenaturalmente en el primer día sin los portadores “usuales” de luz (que fueron creados en el cuarto día).
3 La luna también rota en su eje y se mueve alrededor de la tierra (moon.nasa.gov/about/in-depth).
4 Rogers, Justin (2017), “¿Enseña la Biblia que la Tierra Es Plana?” [“Does the Bible Teach a Flat Earth?”] Reason & Revelation, julio, 37[7]:74-77, apologeticspress.org/APContent.aspx?category=11&article=5428&topic=82, énfasis en original.
5 Por muchos años ha circulado una historia en el internet que sugiere que la NASA ha descubierto el “día perdido” de Josué. Esta historia es falsa. Aunque algunos (tales como C.A.L. Totten y Harry Rimmer) han declarado haber descubierto un “día perdido” (con relación a Josué 10), sus cálculos y conclusiones contradictorias son muy cuestionables y carecen de prueba. Rimmer incluso ha ido tan lejos como para declarar que podemos “llegar a la conclusión de que el día de la batalla fue martes…, julio 22” [Rimmer (1944) La Armonía de la Ciencia y la Escritura [The Harmony of Science and Scripture] (Grand Rapids, MI: Eerdmans), pp. 251-283].
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]]>The post “Creo en un dios menos que usted” appeared first on Apologetics Press.
]]>El problema con este «argumento» es que no es un argumento bueno en absoluto. Esto es simplemente un juego de palabras que, al considerarlo cuidadosamente, se puede ver que no es una razón lógica para nada. La idea que presenta es que, ya que hay muchas respuestas incorrectas, entonces todas las respuestas deben ser incorrectas. De hecho, el enunciado implica que la respuesta de «uno menos» es el siguiente paso en la secuencia. Pero consideremos esto. Si realmente existiera solo una respuesta correcta, entonces todas las demás serían incorrectas. Por ejemplo, alguien pudiera argumentar: «Usted no cree que 2+2 es igual a 5, 6 o 7. Por ende, 2+2 no tiene una respuesta. Yo solamente creo en una respuesta menos que usted». El problema con este razonamiento es fácil de entender: Ya que existe una respuesta única, entonces el argumento de «uno menos» descarta la única respuesta correcta.
Como una ilustración adicional, considere que, cuando Thomas Edison inventó el foco de luz, dijo que después de probar 10 000 filamentos diferentes, no había fallado; solamente había descubierto 10 000 cosas que no funcionan en un foco de luz. Ahora, suponga que alguien dijera: «Dígame por qué esos 10 000 filamentos no funcionarán, y yo entonces le diré por qué el filamento que dice que funcionará tampoco lo hará». Otra vez, el problema con esta clase de razonamiento es evidente. Las características de los filamentos que no funcionan son obviamente diferentes a las características del filamento que funciona.
Sí, puede ser verdad que los ateos creen en un dios menos que los cristianos. Pero el hecho es que no hay ningún otro dios que sea como el Creador omnipotente, omnisciente, omnibenévolo que vino a la tierra en forma humana y sacrificó Su vida por la humanidad simplemente debido a Su amor por nosotros. Sí, los ateos creen en un dios menos, pero es el Dios de los cristianos, y solo Él, Quien realmente llena todos los criterios para ser la respuesta correcta única de nuestra existencia (Juan 11:26).
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Derechos en español © 2020 por www.ebglobal.org. Traducción por Moisés Pinedo. Título original en inglés, «I believe in one less god than you», en www.apologeticspress.org.
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]]>La verdad es esencial para el cristiano. Todo en cuanto a nuestro Dios es verdadero, incluyendo Su Espíritu, Su Hijo, Su Palabra, Sus juicios, etc. (1 Juan 5:6; Juan 14:6; Salmos 19:9; 119:142, 160). La búsqueda del cristiano es la verdad (Juan 8:31-36). El único motivo que el cristiano debería tener debe ser el motivo de Dios: lo que el Creador veraz y omnisciente quiera que sea y haga, incluyendo reconocer sus errores (Lucas 18:9-14; Hechos 26:20).
Cuando los seres humanos no aceptan a Dios y Su estándar veraz para la vida, la mentira comienza a reinar, incluso cuando se la promueve como «verdad». Se puede ver comúnmente un ejemplo claro de tal engaño en los Estados Unidos. Mucha gente declara comúnmente que la Biblia está llena de discrepancias. Los que critican la inspiración sobrenatural de la Biblia declaran que ciertos pasajes bíblicos son contradictorios, incluso cuando han escuchado frecuentemente las explicaciones claras, lógicas y bíblicas de tales pasajes. Algunos escépticos que han participado en debates y han hecho tales declaraciones contra la Biblia han recibido respuestas verdaderas y lógicas. Sin embargo, ellos continúan repitiendo las mismas declaraciones contra la Biblia en debates, artículos y libros futuros.
Por algo de dos mil años, los escépticos han buscado socavar la confianza en la credibilidad, historicidad y autenticidad de la Biblia, pero aquellos que han sido puestos «para la defensa del evangelio» (Filipenses 1:17) han respondido exitosamente cada reto con un análisis cuidadoso del texto bíblico, demostrando que las acusaciones son falsas. Se ha demostrado una y otra vez que la Biblia posee los atributos y características de producción sobrenatural. Se ha respondido cada supuesta discrepancia. Hay explicaciones convincentes para cada acusación que se ha presentado.
¿Por qué los escépticos continúan declarando que hay pasajes bíblicos que son «contradictorios», o al menos no admiten que son acusaciones que no han sido probadas? Parece que la razón es la misma por la cual se promueve ciertas historias falsas en los medios de comunicación: la idea de que el fin justifica los medios. A ellos les importa más sus motivos que la verdad.
Por otra parte, los cristianos debemos orar a Dios para que Él nos ayude a ser veraces siempre: con nosotros mismos, nuestro Dios y nuestro prójimo.
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Publicado el 17 de julio de 2023 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés, «Christians, Bible critics, and truth», en www.apologeticspress.org.
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]]>Es cierto que Jesús instituyó la Cena del Señor solamente una vez. Él bendijo el pan primero, o bendijo la copa primero, pero no pudo haber hecho ambas cosas a la vez. ¿Podemos explicar lógicamente el texto de tal manera que no se desacredite a la Biblia, sino que se reconozca que Jesús instituyó tal cena de manera consistente? En tal noche antes de Su padecimiento, ¿cuál fue el orden de tal evento? ¿Fue el pan primero y luego la copa, o la copa y luego el pan?
Los escritores bíblicos no siempre registraron todo evento particular de manera cronológica. Lucas pudo haber estado considerando la Pascua y la Cena del Señor de manera temática; de ser así, no hubiera ninguna contradicción. Sin embargo, en este caso particular se puede presentar una explicación diferente. Lea cuidadosamente el registro de Lucas de tal evento:
Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua. Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la pascua para que la comamos. Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos? Él les dijo: He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare, y decid al padre de familia de esa casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? Entonces él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad allí. Fueron, pues, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.
Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles. Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios. Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga. Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama (22:7-20).
Observe que Jesús instituyó la Cena del Señor al final de la observación de la Pascua judía. Se debe distinguir cuidadosamente ambos eventos, especialmente porque se usaron los mismos emblemas en ambos, y porque el primero es un tipo del segundo. El cordero pascual bajo el judaísmo anticipaba la muerte de Jesús, Quien, a Su vez, llegó a ser «nuestra pascua» (1 Corintios 5:7). Lucas, más que Mateo y Marcos, demuestra este paralelismo cercano.1
Realmente Lucas habla de dos «copas»: una en el versículo 17 y otra en el versículo 20. Se tomó la primera copa durante la Pascua, pero la segunda copa fue parte de la institución de la Cena del Señor.2 Así que Lucas no difiere de Mateo y Marcos en cuanto al orden específico de la Cena del Señor; es decir, indica que se bendijo primero el pan y luego la copa. El enunciado «De igual manera» en Lucas 22:20 hace referencia al enunciado «tomó el pan», y «después que hubo cenado» hace referencia a la cena pascual.
En su registro de tal ocasión en 1 Corintios 11:23-29, Pablo sostiene este hecho. Observe la secuencia que presenta:
Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.
Observe que Pablo enfatiza el orden en que Jesús realizó los eventos (pan/copa y comer/beber). Incluso clarificó que la copa que es parte de la Cena del Señor fue repartida «después de haber cenado»; es decir, después de la cena pascual. Así que la «copa» de Lucas 22:17-18 fue la copa asociada con la cena pascual, no la copa de la Cena del Señor de la cual se habla en el versículo 20 y que tomó lugar después de la cena pascual y después del pan de la Cena del Señor.
Otro punto que considerar se relaciona al hecho de que Lucas 22:17-20 constituye una variante textual. No obstante, la comitiva del texto griego de la SBU concluyó que la secuencia copa-pan-copa es auténtica debido a «la preponderancia de la evidencia externa».3 Además, Don Frederic Kenyon y S. C. E. Legg presentaron la única explicación plausible para la existencia de esta variante al declarar:
Se debería considerar la primera copa que se da a los discípulos para repartirla entre ellos en conexión al versículo previo (vs. 16), como una referencia a la participación de la Pascua con ellos en la reunión del cielo. A esto le sigue la institución del sacramento, el cual debe ser repetido continuamente en la tierra en memoria de Él. Esto da un significado comprensible al todo; a la vez, es fácil ver que esto ocasionaría dificultades de interpretación, lo cual ha dado origen a los intentos de revisión que aparecen en las varias formas de la versión más corta.4
Por tanto, la primera alusión a la «copa» en el versículo 17 está conectada a la participación de la cena pascual en los versículos 15-16, mientras que la segunda alusión a la «copa» hace referencia a la Cena del Señor. Lucas confirma Mateo y Marcos al indicar que, cuando Jesús instituyó la Cena del Señor, primero tomó el pan y luego la copa. No hay contradicción.
Publicado el 29 de mayo de 2023 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés, «The order of the Lord’s Supper», en www.apologeticspress.org.
1 Vea J. W. McGarvey y Philip Y. Pendleton, El Evangelio cuadruplicado [The fourfold Gospel] (Cincinnati, OH: The Standard Publishing Foundation), 646.
2 McGarvey y Pendleton, El Evangelio, 658. También vea J. W. McGarvey, Ensayos cortos en criticismo bíblico [Short essays in biblical criticism] (Cincinnati, OH: The Standard Publishing Company, 1910), 342-343.
3 Bruce Metzger, Un comentario textual sobre el Nuevo Testamento griego [A textual commentary on the Greek New Testament] (Nueva York: Sociedades Bíblicas Unidas, 1971), 176.
4 Frederic G. Kenyon y S. C. E. Legg, «La información textual» [«The textual data»], en El ministerio y los sacramentos [The ministry and the sacraments], ed. Roderic Dunkerley (Londres: SCM, 1937), 285-286.
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]]>The post Las manos y los pies traspasados de Jesús appeared first on Apologetics Press.
]]>Se puede encontrar dos contextos mesiánicos fascinantes en Salmos 22 y Zacarías 12-13, donde se presenta una serie de predicciones específicas. Una de esas predicciones menciona que el Mesías sería «traspasado». Compare la alusión del salmista con la de Zacarías:
Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies (Salmos 22:16).
[Y] mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito (Zacarías 12:10).
Obviamente la primera predicción se relaciona a la escena de la cruz. El marco de tiempo de la segunda es menos exacto, pero sin duda también hace referencia al mismo evento de la crucifixión. De todos modos, la alusión «traspasaron» es confirmada por el apóstol Juan. Al describir la escena de la crucifixión, específicamente el incidente en el cual los soldados quebraron las piernas de los dos ladrones, Juan reportó que Jesús ya estaba muerto: «Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua» (Juan 19:34). Él identificó inmediatamente el incidente como el cumplimiento de la profecía de Zacarías (vs. 37). Luego hizo alusión a este mismo detalle en conexión con la venida de Jesús (Apocalipsis 1:7).
Jesús fue «traspasado» dos veces en la ocasión de la crucifixión. Primero, Sus manos y pies fueron traspasados por los clavos cuando los soldados romanos Lo colgaron en la cruz. Segundo, se informa que poco después de que Él murió, un soldado romano traspasó Su costado, para asegurarse de que estuviera muerto. Ninguno de los escritores de los Evangelios hizo referencia explícitamente al Salmo 22:16 en conexión con la crucifixión. Sin embargo, la conexión es muy obvia, no solamente porque Sus manos y pies fueron traspasados, sino también porque el Salmo 22 está saturado de otras predicciones mesiánicas, incluyendo las burlas del Mesías, el movimiento escarnecedor de las cabezas de Sus enemigos, la división de Sus ropas, y la descripción gráfica de Su condición física exhausta que caracterizaba la crucifixión (i. e., la extensión de la estructura esquelética, la sed intensa y el impacto en el corazón y la cavidad torácica).1
La pregunta que se debe considerar es: «¿Cómo pudieron el salmista (ca. 1000 a. C.) y Zacarías (ca. 500 a. C.) predecir cientos de años antes que el Mesías sería ejecutado, y que tal ejecución incluiría tales «perforaciones»? En la sociedad judía, el apedreamiento era la forma de ejecución predominante (Éxodo 19:13; Levítico 20:27; 24:14, 23; Números 15:36; Deuteronomio 17:5; Josué 7:25; 1 Reyes 12:18; et al.). Ciertamente, ellos no empleaban la crucifixión como método de ejecución,2 y el Imperio romano que lo emplearía todavía no existía. Incluso si el salmista y Zacarías hubieran estado familiarizados con la crucifixión, ¿cómo pudieran haber predicho con exactitud precisa el tipo de perforación que Jesús sufriría? Con tantas formas posibles de ejecución, ¿cuál es la probabilidad de que ambos hubieran hecho alusión a la crucifixión? Los detalles específicos que presentaron descartan la idea de que ellos hubieran estado adivinando. Los charlatanes conservan la ambigüedad del lenguaje en vez de exponerse a ser descubiertos debido a algún detalle específico. Ya que el canon del Antiguo Testamento ya estaba completo más de dos siglos antes de Cristo, ¿cómo se explica de que el salmista y Zacarías hicieran estas predicciones exactas tantos años antes? La única conclusión racional es que, como ellos mismos declararon, sus anuncios fueron guiados sobrenaturalmente.
Publicado el 17 de abril de 2023 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés, «The piercing of Jesus», en www.apologeticspress.org.
1 Para los aspectos médicos de la crucifixión de Cristo, vea William Stroud, Tratado sobre la causa física de la muerte de Cristo y su relación con los principios y las prácticas del cristianismo [Treatise on the physical cause of the death of Christ and its relation to the principles and practice of Christianity] (Londres: Hamilton & Adams, 1847), 153. También vea Bert Thompson y Brad Harrub, Un examen de la evidencia médica para la muerte física de Cristo [An examination of the medical evidence for the physical death of Christ] (Montgomery AL: Apologetics Press, 2002); W. D. Edwards, W. J. Gabel, y F. E. Hosmer, «Sobre la muerte física de Jesucristo» [«On the physical death of Jesus Christ»], Journal of the American Medical Association, 255.11 (1986):1455-1463, 21 de marzo.
2 «No se encuentra la crucifixión entre los modelos conocidos de la pena capital en la ley judía». —Emil G. Hirsch, La enciclopedia judía [The Jewish encyclopedia] (Nueva York: Funk & Wagnall, 1903), 4:373.
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]]>The post El intento de suicidio del carcelero romano appeared first on Apologetics Press.
]]>La evidencia histórica indica que se requería que los carceleros romanos asumieran responsabilidad personal por los prisioneros que se les encomendaba. Se puede ver este hecho en el texto cuando se informa que los «magistrados»1 de la ciudad mandaron «al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo» (Hechos 16:23-24). Este mandato era algo serio. La negligencia en este punto significaba la muerte inevitable, tal vez por medio de la tortura lenta y dolorosa.
Sin duda, en armonía con tal protocolo romano, cuando en otra ocasión el apóstol Pedro escapó de la cárcel, el rey Herodes interrogó a los soldados y luego «ordenó llevarlos a la muerte» (Hechos 12:19). De igual manera, cuando Pablo era llevado a Roma con otros prisioneros, la embarcación llegó a naufragar, así que los soldados romanos que custodiaban a los prisioneros planearon matarlos para que ninguno de ellos escapara (Hechos 27:42). Pero ya que Pablo se había hecho amigo del centurión, entonces el plan de los soldados fue frustrado.
Tales casos ilustran la ley romana en cuanto a la «custodia de los criminales» (de custodia reorum), la cual requería que el carcelero enfrentara el mismo castigo que debía ser impuesto en el criminal que escapaba.2 Por ende, en vez de enfrentar desgracia y ejecución dolorosa, el carcelero decidió poner fin a su vida. El código romano de honor requería esto.3 Debido a la gracia de Dios y la diligencia y amor de Pablo por las almas perdidas, este pagano al borde del suicidio llegó al cristianismo.
Publicado el 20 de febrero de 2023 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés, «Roman jailer’s attempted suicide», en www.apologeticspress.org.
1 El griego es strategoi, el término que los historiadores griegos usaban para hacer referencia al oficio romano y/o militar de un pretor. Esta es otra prueba de la exactitud histórica de Lucas.
2 Vea Frederick Sawyer, «Ley romana ilustrada en el Nuevo Testamento» [«Roman law as illustrated in the New Testament»], The Sunday at Home Family Magazine (Londres: Religious Tract Society), 29.1490 (1882): 726, 18 de noviembre; W. J. Conybeare y J.S. Howson, La vida y epístolas de san Pablo [The life and epistles of st. Paul] (Londres: Longmans, Green, & Co., 1893), 236-237; R. J. Knowling, El testamento griego del expositor: Los Hechos de los Apóstoles [The expositor’s Greek testament: The Acts of the Apostles], ed. W. Robertson Nicoll (Grand Rapids, MI: Eerdmans), 2:351; William Ramsay, Pablo: el viajero y ciudadano romano [Paul the traveler and the Roman citizen] (Grand Rapids, MI: Baker, 1897), 222, 1701; Matthew Henry, Una exposición del Antiguo y del Nuevo Testamento [An exposition of the Old and New Testament] (Londres: Joseph Ogle Robinson, 1828), 3:839; Carl Ludwig von Bar, Una historia de la Ley Criminal Continental [A history of Continental Criminal Law], trad. Thomas Bell (Boston, MA: Little, Brown, & Co., 1916), 47; R. C. H. Lenski, La interpretación de los Hechos de los Apóstoles [The interpretation of the Acts of the Apostles] (Minneapolis, MN: Augsburg, 1961), 676.
3 W. McGarvey, Nuevo comentario de los Hechos de los Apóstoles [New commentary on Acts of Apostles] (Cincinnati, OH: Standard, 1892), 2:101.
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]]>Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días (Hechos 10:44-48).
Es evidente, según este relato, que los gentiles recibieron el Espíritu antes de que fueran bautizados en agua. Jesús declaró enfáticamente: «Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros» (Juan 14:16-17). Si este es el caso, ¿cómo puede ser el bautismo «para perdón de los pecados» (Hechos 2:38) y con el fin del revestimiento en Cristo (Gálatas 3:27)? ¿Se contradice la Biblia? ¿Cómo puede alguien recibir el Espíritu antes de ser revestido en Cristo?
La respuesta a estas preguntas yace en el examen más profundo del lenguaje original. En primer lugar, Juan 14:17 usa el verbo griego lambano, que es la palabra usual para «tomar con la mano, o asir, a alguna persona o cosa para usarla», «tomar para llevar, prender o tomar por la fuerza».1 En este versículo, Jesús no estaba hablando de aquellos que no eran salvos y su recepción del Espíritu Santo. Considere el contexto:
Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros (Juan 14:15-18).
Lo que Jesús estaba haciendo era asegurar a Sus discípulos de que Él pronto sería quitado (tomado por la fuerza) de en medio de ellos; sin embargo, Él enviaría en Su lugar al Espíritu Santo, a Quien Sus enemigos no podían prender. De hecho, Él estaría con ellos siempre. Por tanto, el versículo 17 no habla en absoluto en cuanto a aquellos que no son salvos y su recepción de la actividad o don del Espíritu Santo.
Pedro relató la conversión de los gentiles (de Hechos 10) en Hechos 11, cuando fue a Jerusalén. Lucas reporta que «comenzó Pedro a contarles por orden2 lo sucedido» (vs. 4), sugiriendo que el relato en Hechos 10 no tiene necesariamente un orden estricto. Pedro explicó que entró a la casa de Cornelio donde este le informó que un ángel le había aparecido e instruido que enviara hombres a Jope para llamar a Simón, llamado Pedro, y que «él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa» (vss. 13-14). Observe con cuidado que Cornelio no podía ser salvo sin oír las palabras inspiradas que le mostrarían la manera de serlo.
Pedro añade que, después de ser informado de este hecho por Cornelio, «comencé a hablar, [y] cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio» (vs. 15). El término griego traducido «comencé» (arxasthai) significa «comenzar», «para denotar lo que alguien comienza a hacer».3 Pedro solamente había comenzado a hablar.4 De hecho, ya que solamente había comenzado a hablar, entonces todavía no había expresado las palabras de salvación. Todavía no había tenido la oportunidad de transmitir las palabras por las cuales Cornelio y su familia podían ser salvos. La recepción del Espíritu Santo lo interrumpió al comienzo de su predicación. El lexicógrafo en griego, Joseph H. Thayer, señaló este mismo punto cuando declaró que la palabra «indica que algo acababa de comenzar cuando fue interrumpido por algo más».5
Los que suponen que la recepción del Espíritu en esta ocasión es prueba de la condición salva de los gentiles pasan por alto la misma razón por la cual Dios administró el bautismo del Espíritu Santo en ellos. Tal recepción no tuvo nada que ver con la salvación, sino tuvo el propósito de probar a los judíos que los gentiles tenían igual derecho para entrar al reino. De hecho, solamente hay dos ocasiones en que se menciona explícitamente el bautismo del Espíritu Santo en el Nuevo Testamento, y ninguna de las dos tiene que ver con la salvación de los receptores.6 En el primer caso, descrito en Hechos 2, el propósito fue capacitar a los apóstoles (que ya eran salvos) para que inicien la religión cristiana. El segundo caso (Hechos 10) fue para demostrar a los cristianos judíos que los gentiles tenían el derecho divino de acceso al Evangelio y entrada al reino,7 lo cual explica por qué, después de tal demostración divina poderosa, Pedro inmediatamente mandó el bautismo en agua, ya que este acto es la manera de entrar al reino (Hechos 10:47-48; Juan 3:5; 1 Corintios 12:13).
Publicado el 12 de diciembre de 2022 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés, «Gentiles received the Spirit before baptism?», en www.apologeticspress.org.
1 Thayer, Joseph H., «λαμβάνω», Un léxico griego-inglés del Nuevo Testamento [A Greek-English lexicon of the New Testament] (Grand Rapids, MI: Baker, 1977), 370.
2 La palabra griega significa «en secuencia de tiempo, espacio o lógica, en orden, uno después de otro» (F. W. Danker), «sucesivamente» (W. J. Hickie), «en sucesión» (A. T. Robertson).
3 Perschbacher; Danker.
4 R. C. H. Lenski, La interpretación de los Hechos de los Apóstoles [The interpretation of the Acts of the Apostles] (Peabody, MA: Hendrickson, 1961), 444.
5 Thayer, «ἄρχομαι», 78.
6 Para un examen extenso del fenómeno del bautismo del Espíritu Santo en el Nuevo Testamento, vea Miller, Dave, «Los milagros modernos, el don de lenguas y el bautismo del Espíritu Santo: Una refutación», Apologetics Press, 1 de marzo, 2009, https://apologeticspress.org/los-milagros-modernos-el-don-de-lenguas-y-el-bautismo-del-espiritu-santo-una-refutacion-2689/.
7 «también al griego» (Romanos 1:16; 2:9, 10).
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]]>La única manera legítima de regular el comportamiento humano es considerar al Creador. Él es el único que, en las palabras de los fundadores de los Estados Unidos, «creó» a todos los hombres, los «dotó» de vida y les proveyó de «las leyes naturales del Dios de la naturaleza». Él es Quien cumple el rol de «Juez Supremo del mundo».[1] Si la opinión humana llega a ser el estándar para juzgar el comportamiento ético, el resultado será solamente confusión, contradicción e inconsistencia.
Se puede ver la evidencia más reciente de esta circunstancia triste en el «debate» nacional en cuanto al supuesto derecho que los hombres y las mujeres tienen de cambiar su género. Esto es el resultado de un viaje siniestro que comenzó con la elevación del índice de divorcio en la década de 1960, el movimiento feminista que sucedió poco después, la aceptación gradual de la homosexualidad, y legalización reciente del matrimonio entre el mismo sexo en 2015. Ahora muchos —en la política, el sistema judicial y el sistema escolar— han comenzado a tergiversar las definiciones del matrimonio y del género que han sido aceptadas desde el comienzo de la república. Pero tales definiciones originales no fueron el producto de los seres humanos o de alguna nación en particular, sino fueron el producto del Creador de la humanidad y el universo.
Cuando Dios creó el universo al principio, Su acto culminante fue la creación de los primeros seres humanos, con solamente dos géneros distintos. Adicionalmente, la Biblia declara: «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó» (Génesis 1:27). No hubo confusión en cuanto a quién era el varón y quién era la mujer. El ADN en cada célula de cada uno de estos dos seres humanos marcaba y definía su género. Cuando Dios declaró adicionalmente, «Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne» (Génesis 2:24), clarificó para toda persona en todo tiempo el tema del género. El «padre» era y es el varón; la «madre» era y es la mujer. Jesús afirmó lo mismo en Mateo 19:4-6. «Un hombre para una mujer» ha sido el fundamento de la civilización por 6000 años, y solamente ha habido excepciones que han estado limitadas a una minoría inmoral y depravada. Pero ahora los Estados Unidos, una nación reconocida en el mundo por más de dos siglos como un baluarte del cristianismo, ha pasmado a la humanidad con un paso sin precedente de corrupción moral y demencia sexual.
Ciertamente esta situación desafortunada entristece a aquellos que todavía retienen la moralidad cristiana. Pero los que todavía creen en el Dios de la Biblia continúan firmes ante la intimidación y burlas de aquellos que han dado la bienvenida a tal inmoralidad, pues solamente el Creador tiene el derecho de definir el género, el matrimonio legal y cualquier otro comportamiento humano. Aquellos que rechazan Su voluntad sufrirán las consecuencias de una vida presente (como también eterna) carente del gozo que Él desea.
Considere las similitudes entre nuestra sociedad moderna y el panorama descrito en la segunda epístola a los tesalonicenses, que habla de
todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia (2 Tesalonicenses 2:10-12).
No es causa de alegría para los cristianos la advertencia de Jesús para aquellos que se han sumergido en la depravación completa: «¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis» (Lucas 6:25). La advertencia para la gente del tiempo de Jeremías anuncia un destino escalofriante:
¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová (6:15).
Independientemente de lo que la gente crea, diga o haga, lo cierto es que los políticos no deciden lo que es correcto o incorrecto; la moralidad es definida por el Ser Supremo, y ninguna corte suprema humana es realmente la Corte Suprema. Así como en el caso de Sodoma y Gomorra, habrá un día de dar cuentas. «…Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas […], habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno» (Judas 7). Dios todavía declara: «Mía es la venganza y la retribución; a su tiempo su pie resbalará, porque el día de su aflicción está cercano, y lo que les está preparado se apresura» (Deuteronomio 32:35).
1 «Declaración de Independencia»[«Declaration of Independence»], Yale Law School, (http://avalon.law.yale.edu/18th_century/declare.asp.
Publicado el 19 de septiembre de 2022 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés, «Only the Creator has the right to define gender», en www.apologeticspress.org.
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]]>«Jesús nunca se casó y no tuvo que lidiar con las tentaciones inherentes del matrimonio. Hay otras tentaciones que no enfrentó cuando estuvo en la tierra. ¿Cómo se puede decir que Él fue tentado en todo según nuestra semejanza?».
En Hebreos 4:15, la Biblia habla de Jesús y señala: «Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado». Aunque este enunciado es muy claro, algunas veces parece que lidiamos con tentaciones en la vida que parecen ser completamente diferentes a cualquier tentación que Jesús haya experimentado. Jesús nunca tuvo que lidiar con el mercado bursátil. Cuando estuvo en la tierra, nunca tuvo que lidiar con un hijo rebelde y adicto a las drogas. Jesús no fue bombardeado con pornografía cuando andaba a través de las calles de Palestina, como nosotros lo somos cuando revisamos nuestro correo electrónico o buscamos información en el internet. ¿Cómo fueron las tentaciones de Jesús similares a las nuestras?
Al buscar la respuesta para esta pregunta, debemos darnos cuenta de que, en ocasiones, cada uno de nosotros piensa que lidia con algo que jamás nadie ha experimentado. Sin embargo, la Biblia explica: «No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana» (1 Corintios 10:13). La Biblia clarifica adicionalmente esta idea cuando habla del pecado que nos tienta. En 1 Juan 2:15-16, leemos: «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo». Este versículo revela que hay tres categorías básicas en las cuales todos los pecados pueden ser catalogados. Toda tentación que toda persona ha experimentado puede ser clasificada en los deseos de la carne, los deseos de los ojos, o la vanagloria de la vida.
No es una casualidad que, durante las tentaciones de Jesús, Satanás presentara al Salvador tres oportunidades para el pecado. Primero, Satanás tentó a Jesús para convertir piedras en pan después que Jesús había ayunado por cuarenta días. Satanás procuró que Jesús diera cabida a «los deseos de la carne» al usar Sus poderes para aliviar Su hambre (Mateo 4:3). Luego Satanás tentó a Jesús para que probara que era el Hijo de Dios al lanzarse desde el pináculo del templo (Mateo 4:4-7). Satanás apeló a la vanagloria de la vida al proponer que Jesús probara Quién era. Desde luego, Jesús usó la Escritura para vencer la tentación y no cayó en el pecado del orgullo. Finalmente, Satanás mostró a Jesús todos los reinos del mundo y su gloria (Mateo 4:8). El enemigo prometió que daría tales reinos a Jesús si Él simplemente lo adoraba. Al presentar los reinos y su gloria, Satanás intentó que Jesús cayera en la trampa de los deseos de los ojos y codiciara lo que todavía no tenía. Una vez más, Jesús resistió la tentación. Por ende, podemos ver que los ataques de Satanás diseñados para apelar a los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida fueron una muestra general del repertorio completo de tentaciones satánicas.
Nosotros podemos ver esta misma clasificación del pecado en la historia trágica de la caída de Adán y Eva. Cuando Satanás tentó a Eva, ella miró con diferentes ojos al fruto prohibido. Génesis 3:6 dice: «Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella». Note que «bueno para comer» apela a los deseos de la carne, «agradable a los ojos» apela a los deseos de los ojos, y «codiciable para alcanzar sabiduría» apela a la vanagloria de la vida. Satanás todavía crea sus tentaciones con los mismos ingredientes.
Con este entendimiento en cuanto al pecado, ahora podemos aplicar lo que sabemos en cuanto a las tentaciones de Jesús. La Biblia no dice que Jesús experimentó toda situación que nosotros hemos experimentado. Él nunca manejó un auto y tuvo que lidiar con conductores rudos; nunca fue tentado a comer mucho helado; y nunca tuvo bebés que lloraran incesantemente y Lo mantuvieran despierto toda la noche. Sin embargo, todas estas situaciones tienen al menos una de tres cosas en común. Toda tentación presenta a la gente la oportunidad de pecar por medio de los deseos de la carne, los deseos de los ojos o la vanagloria de la vida.
Se puede ilustrar esta relación entre las tentaciones y las situaciones de la siguiente manera. Una vez un padre y su hijo estaban caminando en una tienda, mirando la variedad de instrumentos musicales. El hijo estaba teniendo problemas en la escuela debido a unos jóvenes matones, y el padre estaba diciéndole que Jesús entendía todos sus problemas, ya que Jesús había sido tentado en todo según nuestra semejanza. El hijo tenía problemas en creer tal cosa; él pensaba que Jesús nunca había experimentado sus problemas. Justo entonces, ellos vieron un piano. El padre dirigió la atención de su hijo al piano y le preguntó: «¿Crees que toda canción en el mundo ha sido tocada en este piano?». El jovencito rápidamente respondió que tal cosa era imposible. El padre caminó hacia el piano y metódicamente tocó cada tecla. Luego preguntó a su hijo: «¿Se puede tocar en este piano cualquier canción en el mundo?». El jovencito entendió el punto. Incluso cuando todas las canciones (tentaciones) en el mundo no podían ser tocadas en un solo piano, el piano podía tocar cada canción en el mundo.
Aunque Jesús pudo no haber experimentado la misma situación que usted y yo experimentamos, podemos saber que las tentaciones que Él experimentó que involucraron los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida fueron las mismas clases de tentaciones que nosotros experimentamos hoy.
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]]>¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, muerto en tus alturas! Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor que el amor de las mujeres (2 Samuel 1:25-26).
La palabra hebrea para «amor» en el versículo 26 tiene una variedad de significados, pero el significado primario es el interés y la preocupación que se tiene por el prójimo (sea hombre o mujer). Por ende, se la usa como un antónimo del odio (Proverbios 10:12; 15:17; Salmos 109:4-5; Eclesiastés 9:1, 6); también se la usa con referencia a la amistad (Proverbios 17:9; 27:5), el amor de Dios por Su pueblo (Oseas 11:4; Isaías 63:9; Jeremías 31:3; Sofonías 3:17) y viceversa (Jeremías 2:2).2
Es cierto que se puede usar el término para la lascivia sexual, como en el caso de Amnón. La Biblia informa que, después de violar a su media hermana, «la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado» (2 Samuel 13:15). El término «amor» en este contexto hace referencia exclusiva al deseo sexual, nada más. Cantares usa la misma palabra para hacer referencia al amor entre un hombre y una mujer (2:4, 5; 5:8; 8:6, 7; cf. Proverbios 5:19).
Sin embargo, existe diferencia significativa entre la camaradería, amistad o conexión cercana entre dos hombres que son buenos amigos y la relación sexual que dos hombres pueden tener. La primera relación no tiene ningún indicio de atracción sexual, mientras que la última relación es definida principalmente por la conexión sexual. De hecho, la actividad sexual diferencia a las dos relaciones. Es cierto que, así como los heterosexuales, dos homosexuales pueden experimentar una variedad de sentimientos que no son sexuales, incluyendo la amistad o conexión profunda. Pero no se debe permitir que este hecho nuble el tema real. La primera clase de relación no tiene nada que ver con la segunda clase. El punto fundamental tiene que ver con el hecho de que Dios autorice o no la relación homosexual.
En el caso de David y Jonatán, la evidencia circunstancial sugiere que ellos simplemente eran amigos cercanos. Ambos estaban involucrados profundamente en matrimonios heterosexuales, ambos tenían hijos de tales matrimonios, y ambos brindaron la prioridad a sus familias. Por ejemplo, Jonatán hizo un pacto con David para garantizar la seguridad de su esposa y familia:
Y si yo viviere, harás conmigo misericordia de Jehová, para que no muera, y no apartarás tu misericordia de mi casa para siempre. Cuando Jehová haya cortado uno por uno los enemigos de David de la tierra, no dejes que el nombre de Jonatán sea quitado de la casa de David. Así hizo Jonatán pacto con la casa de David, diciendo: Requiéralo Jehová de la mano de los enemigos de David (1 Samuel 20:14-16).
El deseo de Jonatán fue que la misma bondad que David le mostró fuera extendida a su familia. ¿Estaba Jonatán requiriendo que David mostrara alguna clase de relación sexual similar con sus hijos? ¿O estuvo haciendo referencia al cuidado y preocupación fraternal y profunda que ellos compartían? La segunda opción se encuentra en armonía con el contexto. Después Jonatán hizo recordar a David: «Jehová esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre» (1 Samuel 20:42). Jonatán estaba preocupado en asegurar, mantener y perpetuar la prosperidad de su esposa y sus hijos.
Lo cierto es que no existe evidencia de que la Biblia guíe al lector a creer que David y Jonatán tenían una relación sexual entre ellos. De hecho, el examen sobrio de la evidencia incluso guía al defensor de la homosexualidad a admitir que este es el caso y buscar algún otro indicio. Una escritora lesbiana ha señalado: «Aunque la Biblia no declara explícitamente que David y Jonatán eran amantes, Jesús mismo no dijo nada directamente en cuanto a la homosexualidad en la Biblia. La Escritura no condena las relaciones homosexuales amorosas y responsables».3 Desde luego, este argumento también es falaz.
Se debe considerar otro factor: La ley de Moisés claramente condenaba la homosexualidad (Levítico 18:22; 20:13). Esta era una ofensa capital. Si Dios condenó rápidamente a David por su violación de otra ley mosaica relacionada a la conducta sexual, específicamente, el adulterio (2 Samuel 11), ¿por qué no lo hubiera condenado por la conducta homosexual—de haberla exhibido? De hecho, ya que Jonatán era casado, entonces hubiera estado siendo infiel a su esposa de haber tenido una relación con David. ¿Consideran los homosexuales que tienen en una relación seria si su pareja comete adulterio al involucrarse en una aventura con otra persona? También se debe responder esta pregunta.
Publicado el 23 de mayo de 2022 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés, «David & Jonathan: Homosexuals?», en www.apologeticspress.org.
1 Por ejemplo, Cherry, Kittredge (2020), «David y Jonatán: Amor homosexual entre hombres en la Biblia» [«David and Jonathan: Same-sex love between men in the Bible»], Q Spirit, 29 de diciembre, 2021, https://qspirit.net/david-jonathan-same-sex-love/.
2 Brown, Francis, S.R. Driver y Charles A. Briggs, El léxico hebreo e inglés de Brown-Driver-Briggs [The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English lexicon] (Peabody, MA: Hendrickson, 1906), 13.
3 Cherry.
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]]>«¿Por qué el rey David se dio el derecho de añadir instrumentos musicales en la adoración de los levitas, y por qué Salomón y otros reyes futuros siguieron esta adición de David?».
David cometió varios pecados graves en su vida, incluyendo el pecado con Betsabé, su censo desautorizado por Dios y el consumo de los panes de la proposición (que Jesús dijo que no le era lícito comer—Mateo 12:4; Marcos 2:26; Lucas 6:4). Sin embargo, en general, él tuvo un corazón dedicado al Señor. Como todos nosotros, tropezó en ocasiones (como Abraham también lo hizo). Sus fallas esporádicas muy probablemente no fueron causa de indiferencia, sino de debilidad ante la tentación y la presión del momento—otra vez, como nos pasa a nosotros. Dios no ignoró tales infracciones, ni tampoco quiso que nosotros concluyéramos que David era algo «especial» y que se le había concedido mayor libertad o perdón que a nosotros; tampoco quiso que pensáramos que Él aprobaba cualquier resolución de David en asuntos de adoración. Dios siempre ha sido consistente en insistir que todos obedezcan Sus leyes, y Él nunca autoriza ninguna violación de Su ley. Por definición, violar la ley de Dios es «pecado» (1 Juan 3:4), y el pecado debe ser perdonado en armonía con la prescripción divina de expiación—sin excepciones.
En cuanto a la introducción de instrumentos musicales, la Biblia señala claramente que no fue David quien hizo este cambio, sino Dios mismo. Lea 2 Crónicas 29:25:
Puso también levitas en la casa de Jehová con címbalos, salterios y arpas, conforme al mandamiento de David, de Gad vidente del rey, y del profeta Natán, porque aquel mandamiento procedía de Jehová por medio de sus profetas.
Note el orden de autoridad en este versículo: (1) Dios, (2) el profeta Natán, (3) el vidente Gad y (4) David. Así que Dios autorizó la introducción de instrumentos musicales (para los levitas), haciéndolo por medio de una cadena de autoridad: de Él a Su profeta, a Su vidente y luego a David. Entonces, tiene sentido de que algunos pasajes digan que los instrumentos fueron introducidos «por mandamiento de David». Pero esta es una manera usual en que la Biblia abrevia el concepto. Se debe considerar todo lo que la Biblia dice en cuanto a un tema particular antes de llegar a una conclusión (1 Tesalonicenses 5:21). David mandó/añadió instrumentos en la adoración del templo porque Dios mismo se lo autorizó. Vea también la misma secuencia en 2 Crónicas 30:12: «En Judá también estuvo la mano de Dios para darles un solo corazón para cumplir el mensaje del rey y de los príncipes, conforme a la palabra de Jehová». Las autoridades intermediarias que expidieron mandamientos para el pueblo estuvieron simplemente operando bajo la jurisdicción general de las instrucciones de Dios. Adicionalmente, observe que esta clarificación responde la segunda parte de la pregunta: Salomón y otros reyes añadieron instrumentos musicales ya que Dios los autorizó a hacerlo.
Desde luego, para los cristianos de hoy la lección es reconocer que Dios siempre ha actuado en armonía con Su principio de autoridad. Todos ahora deben adorar según las instrucciones divinas de adoración que el Nuevo Testamento especifica. En cuanto a la adoración cristiana, Dios ahora ha restringido toda expresión de adoración al canto vocal—sin instrumentos musicales (1 Corintios 14:15; Efesios 5:19; Colosenses 3:16; Santiago 5:13).
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Publicado el 28 de febrero de 2022 por www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés, «David and musical instruments», en www.apologeticspress.org.
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]]>Sin embargo, la idea no está limitada solamente a la sociedad contemporánea. El relativismo moral y ético se ha expandido en el reino del cristianismo, causando que los hombres y mujeres fieles cuestionen la absolutidad escritural y abandonen las enseñanzas bíblicas claras. La exégesis bíblica ha cambiado de “la Biblia dice” a “solamente siento esto en mi corazón, por ende sé que es verdadero”. Los ancianos ya no ejecutan la disciplina mandada escrituralmente, los predicadores dejan de enseñar la verdad, y predican solamente lo que se acepta comúnmente, y se considera como legalistas, críticos y de mente cerrada a aquellos que enseñan la absolutidad moral y escritural.
Si esto es cierto, entonces los mismos escritores inspirados fueron legalistas, críticos y de mentes cerradas, ya que ¡se enseña claramente la absolutidad a través de la Biblia! Pablo escribió:
Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles… (Romanos 2:14-15, énfasis añadido).
Los gentiles hacían las cosas que la ley de Dios requería, no porque ellos habían recibido algún código escrito específico, como en el caso de los judíos, sino porque existía un sistema absoluto de moralidad y ética. Dios estableció este sistema, el cual ha continuado desde la Creación hasta ahora. La voluntad del hombre no puede ignorar la absolutidad de Dios sin generar consecuencias drásticas, como se puede ver en el mundo. Este mismo principio de absolutidad moral se ve en la Escritura, ya que la Biblia contiene enseñanzas definitivas que no están abiertas al sentimiento e interpretación personal del hombre.
Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:19-21, énfasis añadido).
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad (Mateo 7:21-23).
Cuando Dios habla, no es asunto del hombre interpretar por medio de sus sentimientos personales lo que Dios ha dicho. Existe un sistema absoluto de enseñanza, así como existe un sistema absoluto de moralidad—ambos son definidos por Dios, y como tales, no están abiertos a la manera de pensar relativista postmodernista. Tal vez el pensamiento más profundo es que somos juzgados, confirmados o condenados por estos sistemas absolutos. No somos juzgados por nuestros sentimientos, sino por lo que Dios ha establecido desde el principio en la forma de absolutidades morales y bíblicas.
En un tiempo en el cual el mundo dice, “Solamente hazlo”, los cristianos no deberíamos permitir que el relativismo inmoral o no-escritural nos desoriente. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8), y como imitadores de Cristo, deberíamos continuar enseñando las absolutidades que son las mismas ayer, hoy y siempre.
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]]>También es interesante considerar la manera en que se desempeñan hoy estos supuestos “hacedores de milagros”, “habladores de lenguas” y “sanadores por medio de la fe”. Mientras que 50 a 100 años atrás se debía ir a una “campaña de avivamiento” fuera del pueblo para atestiguar sus presentaciones teatrales, ahora se puede ver a estos pseudo-hacedores de milagros en varios canales de televisión. Los participantes voluntarios, cuyas emociones se han manipulado cuidadosamente, se desmayan al toque de los “sanadores”. Los líderes religiosos prominentes—que han construido imperios financieros con los fondos que han extraído metódicamente de los seguidores engañados por medio de amenazas, ruegos y artimañas—continúan teniendo auge, tomando “la piedad como fuente de ganancia” (1 Timoteo 6:5).
Pero note que los “milagros” que se realizan involucran enfermedades muy cuestionables—dolores o síntomas ambiguos—que desafían el diagnóstico médico. Incluso el “habla en lenguas” es muy subjetivo, y en ninguna manera se asemeja a la práctica del Nuevo Testamento de hablar en lenguajes humanos conocidos sin el aprendizaje previo (vea Miller, 2009).
La Escritura presenta una descripción diferente. Jesús recorrió las ciudades “sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mateo 9:35, énfasis añadido). Él dio a los apóstoles estos mismos poderes “para sanar toda enfermedad y toda dolencia” (Mateo 10:1, énfasis añadido). Juntamente con estos poderes estaba la habilidad de resucitar a los muertos (Mateo 10:8; 11:5), restaurar partes inválidas o faltantes del cuerpo (Lucas 6:6-10; 22:49-51), e ¡incluso dar la vista a gente que había nacido ciega (Juan 9:1-7)! ¿Cuándo fue la última vez que uno de estos “sanadores” resucitó a un muerto? ¿Coloca Dios ahora un límite en ciertos poderes? ¿Por qué no se presenta públicamente el hablador de lenguas y convence a los que no creen para que sus acciones se ajusten al don genuino del Nuevo Testamento—especialmente al tener en cuenta el hecho que el habla en lenguas tenía el propósito de convencer a los que no creían (1 Corintios 14:22)?
Si Juan sabía de lo que estaba hablando, entonces no hay necesidad para los milagros hoy (Juan 20:30-31). La Biblia afirma que su contenido es completamente suficiente para proveer al hombre de todo lo que necesita (2 Timoteo 3:16-17). El propósito divino por el cual los milagros existieron (i.e., autenticar el origen divino de la Palabra hablada—Marcos 16:20; Hebreos 2:4) hace mucho ha sido cumplido. Todo esto guía a la siguiente conclusión: las “maravillas” que se realizan hoy son nada más que “prodigios mentirosos” (2 Tesalonicenses 2:9, énfasis añadido), i.e., falsificados, falsos, engañosos (pseudous—Arndt y Gingrich, 1957, p. 900).
Arndt, William y F.W. Gingrich (1957), Un Léxico Griego-Inglés del Nuevo Testamento y Otras Literaturas Cristianas Antiguas [A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature] (Chicago, IL: University of Chicago Press).
Miller, Dave (2009), “Los Milagros Modernos, el Don de Lenguas y el Bautismo del Espíritu Santo: Una Refutación”, [En-línea], URL: http://apologeticspress.org/espanol/articulos/240088.
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]]>Al prever que muchos que leen los escritos de Pablo saben que el apóstol menciona a Jesús, Harpur escribió:
Desde luego, el crítico argumentará que Pablo habla ocasionalmente de Jesús. Esto es muy cierto. Pero hoy la mayoría de teólogos de la Biblia está de acuerdo que incluso cuando lo hace, no está hablando acerca de un hombre de carne y hueso, una persona histórica, de la misma manera que los egipcios hablaban de Iusa miles de años antes… Sí, Pablo habla acerca de “este Jesús a quien hemos visto”, y a veces da la impresión que está hablando de una persona real, pero al examinar el texto más profundamente se puede ver que realmente siempre está hablando de visiones míticas de un ser espiritual exaltado a quien llama Cristo (pp. 167-168).
¿Es cierto que Pablo menciona solo “ocasionalmente” a Jesús, y que nunca se refirió a Él como un ser humano de carne y hueso? Absolutamente no. De hecho, es asombroso que Harpur hiciera tales declaraciones extravagantes y no-escriturales y que todavía alguien familiarizado mínimamente con los escritos de Pablo publicara su libro.
Lo cierto es que Pablo frecuentemente habló de Jesús en términos claros en cuanto a Su historicidad y estatus como un hombre de carne y huesos. Pablo usó el nombre “Jesús” 218 veces en sus escritos (Strong, 2001, p. 453), sin contar otros nombres para Jesús como Cristo o Señor. Es completamente deshonesto que Harpur diga que Pablo mencionó a Jesús “ocasionalmente”. Pablo usó el nombre Jesús cinco veces en los primeros ocho versículos de Romanos, siete veces en el único capítulo del libro Filemón, y 22 veces en el libro breve de cuatro capítulos de Filipenses. Al considerar honestamente los escritos de Pablo, podemos ver que están repletos del nombre de Jesús, y que contienen un promedio de dos veces y medio por capítulo.
Pablo no solamente mencionó repetidamente a Jesús, sino enfatizó específicamente que Jesús había venido en la carne como un ser humano real. Por ejemplo, en 1 Timoteo 2:5, Pablo escribió: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. Para aclarar lo que quiso decir con la palabra “hombre,” Pablo escribió en Filipenses 2:5-8:
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (énfasis añadido).
Cualquier intento de sugerir que la frase “hecho semejante a los hombres” es algún aspecto espiritual o mítico, está condenado al fracaso. Además, Pablo mencionó más específicamente que la “semejanza a los hombres” de la cual habló en Filipenses hacía referencia al estatus humano. Pablo escribió en Romanos en cuanto a “nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne” (Romanos 1:3, énfasis añadido). El apóstol Pablo mencionó adicionalmente en 1 Timoteo 6:13 que Jesús “dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato” (énfasis añadido).
La opinión principal de Harpur es que Pablo no mencionó detalles acerca de la vida de Jesús tales como el lugar de Su nacimiento en Belén, el nombre de Su madre o Sus milagros específicos. No obstante, si la mano guiadora de Dios produjo los documentos del Nuevo Testamento, tiene mucho sentido que no se repitiera esa información en los escritos de Pablo, ya que Mateo, Marcos, Lucas y Juan documentaron eso extensamente. En realidad, el hecho que Pablo repetidamente aluda a Jesús en la carne, pero que no reitere los varios detalles de los relatos del evangelio, muestra que Pablo coincide con los escritores del evangelio, pero que escribió independientemente. ¿Por qué necesitaría Dios registrar por quinta vez los varios milagros y hechos en cuanto a la vida de Jesús en los escritos de Pablo? Pablo abordó consistentemente muchos de los eventos de la vida de Jesús tales como Su muerte, sepultura y resurrección, proceso ante Pilato, nacimiento según la carne, y el hecho indiscutible que Él tomó forma humana. La sugerencia de Harpur que indica que Pablo no mencionó suficientes detalles que se registran en los relatos del evangelio es un criterio que él y sus compañeros escépticos han escogido arbitrariamente y que no prueba nada.
La declaración falsa de Harpur que indica que “Pablo fue un místico, y que solamente conocía al mítico Christos, no al Cristo ‘según la carne’, sino según el espíritu” (p. 172), carece de fundamento integro y bíblico. La verdad obvia es que Pablo llenó sus escritos del nombre de Jesús, y enfatizó repetidamente que Jesús vino en la carne como un ser humano histórico. Los detalles que obvió en sus escritos concuerdan con lo que se esperaría de la inspiración divina, y muestran que, además de reconocer la historicidad de Jesús, son un testimonio independiente de los relatos del evangelio.
Harpur, Tom (2004), El Cristo Pagano [The Pagan Christ](Nueva York: Walker).
Strong, James (reimpresión de 2001), La Nueva Concordancia Bíblica Exhaustiva de Strong [The New Strong’s Exhaustive Concordance of the Bible] (Nashville, TN: Nelson).
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]]>No me malinterprete; no estoy en contra de ser vegetariano, y ciertamente no diría que alguien está haciendo lo incorrecto si lo fuera. Sin embargo, es una práctica deshonesta tomar un versículo de la Palabra de Dios y usarlo fuera de su contexto para justificar o condenar una actividad que el texto no aborda. Según el Antiguo Testamento, es claro que el mandamiento a no matar no se aplicaba a los animales, sino solamente al homicidio de seres humanos. En Génesis 9:1-6, Dios dijo directamente a Noé y a sus hijos que ellos podían comer de “[t]odo lo que se mueve y vive”. Sin embargo, en ese pasaje clarificó que la vida humana es diferente a la vida animal. En el versículo seis, declaró: “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre”.
También se puede mostrar que es ridículo implicar que el mandamiento de Dios, “No matarás” (que se encuentra en Éxodo 20:13) se aplica a los animales cuando se considera que Dios mismo envió codornices para que los israelitas comieran (Éxodo 16:8,13), y que también mandó que los israelitas mataran y comieran corderos durante la fiesta de la Pascua. En cuanto al cordero de la Pascua, Moisés escribió: “El animal será sin defecto, macho de un año… Y aquella noche comerán la carne asada al fuego” (Éxodo 12:5,8, énfasis añadido). Obviamente, la prohibición de Dios en cuanto a la matanza no se extendía a los animales, sino solamente a los seres humanos.
El Nuevo Testamento documenta explícitamente el hecho que ciertas personas “religiosas” intentarían prohibir el consumo de ciertos alimentos. Pablo escribió a Timoteo:
Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado (1 Timoteo 4:1,3-5).
Cuando alguien toma el mandamiento “No matarás” fuera de contexto para aplicarlo a los animales, está siguiendo la corriente de aquellos de los cuales Pablo dijo que se apartarían de la fe. Además, contradice el énfasis divino que indica que Dios creó al hombre a Su propia imagen (a diferencia de alguna otra criatura), otorgándole un alma inmortal. Cualquiera que sea el grupo que patrocinó tal anuncio, ciertamente no ha hablado de Dios lo recto (Job 42:7).
Y a propósito, algunos calificarían al apio (una planta) como un “organismo vivo”. Si “No matarás” se aplica a toda la vida, ¿no sería aquel hombre en el anuncio, que estaba sosteniendo un apio, culpable de matar a algo vivo? ¿Estarían dispuestos los que patrocinaron ese anuncio a sugerir que la Biblia condena la matanza de mosquitos, cucarachas u hormigas? Si se toma un versículo bíblico fuera de su propio contexto, y se lo usa incorrectamente para justificar o condenar algo, entonces no existiera fin para tal actividad.
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]]>El profeta Mahoma, la paz sea con él, fue un Mensajero de Dios (lleno de compasión y misericordia para con la gente) y un líder para todos los musulmanes. Él no practicó la poligamia a causa del placer sexual en absoluto. La mayoría de sus esposas eran viudas (además, mayores que él) o mujeres divorciadas (la mayoría de ellas eran mayores o de su misma edad). Solamente una de sus esposas fue virgen, y él solamente se casó con ella porque su padre era su mejor amigo. Él quería fortalecer esa relación. Y fue el papá quien la ofreció al Profeta, la paz sea con él en todo caso.
Si nuestro amado Profeta, la paz sea con él, realmente hubiera buscado el placer sexual, se hubiera casado con las hijas jóvenes vírgenes de los musulmanes. En ese tiempo, la gente amaba tanto al Profeta Mahoma, la paz sea con él, que hubiera hecho literalmente cualquier cosa por él. Ciertamente los padres hubieran dado a sus hijas vírgenes jóvenes si él lo hubiera querido. De todos modos, mucha gente le ofreció sus hijas vírgenes jóvenes para conseguir el honor de sus familias, pero nuestro Profeta nunca buscó ese privilegio sexual en la vida.
Ya que el Profeta Mahoma, la paz sea con él, fue un líder político inteligente y un Mensajero verdadero y maravillosamente humilde y misericordioso de Allah el Todopoderoso, eligió casarse con las débiles de su pueblo para animar a los hombres musulmanes a hacer lo mismo: crear un balance en la sociedad musulmana. Otra vez, este fue otro caso de emergencia que existió durante el tiempo débil del islamismo que forzó a los musulmanes (incluyendo al Profeta Mahoma, la paz sea con él) a practicar la poligamia (Abdallah, s.d.).
Se puede observar otra justificación de la poligamia de Mahoma en la siguiente defensa general de la institución de la poligamia [NOTA: “B.Y.P.S.E.” hace referencia a “bendiciones y paz sean sobre él”]:
El profetaB.Y.P.S.E. se casó con once mujeres en su vida. Como se mencionó anteriormente, contrajo matrimonio con la mayoría de estas mujeres debido a la necesidad cultural, social, política y moral. En la batalla, cuando un gran número de hombres mueren, las mujeres superan el número de hombres, y en esta situación, la poligamia llega a ser una necesidad social y económica. En el caso de la enfermedad cronológica y la vida infértil, la poligamia previene el quebrantamiento del matrimonio ya que el esposo puede casarse con otra mujer para tener hijos. La ciencia también reconoce el instinto polígamo del hombre en comparación a la mujer. En el caso de algunos hombres, limitar el número de matrimonios a uno ciertamente fomentaría al adulterio y la prostitución. El mundo moderno en el cual se ha impuesto legalmente tales restricciones está lleno de evidencia de tales maldades.
Se reconoce universalmente que el pueblo o el Todopoderoso Allah no imponen en la gente especial las leyes, órdenes y limitaciones que se imponen en la gente ordinaria. Consideremos primero los derechos de los líderes que la gente escoge, como reyes, presidentes, primer ministros, jueces supremos y jefes en general. Todos ellos disfrutan privilegios especiales que usualmente la constitución o el parlamento de la nación definen. Si no objetamos estos privilegios que se otorgan a los hombres ordinarios, ¿cómo podemos cuestionar los privilegios que se otorgan a los profetas? (“Poligamia”, s.d.).
Note que el último enunciado justifica la poligamia excesiva de Mahoma debido a su estatus especial como profeta de Allah.
Desde luego, nadie está en la posición de saber lo que había en la mente de Mahoma cuando comenzó tales relaciones. Por ende, nadie puede probar si sus motivos fueron legítimos o ilegítimos. Si se justifica la poligamia de Mahoma debido a que él simplemente estaba extendiendo ayuda a las viudas de las guerras, ¿por qué no se permite que todos los musulmanes tomen tantas viudas como Mahoma? Incluso Mahoma no podía mantener a todas las viudas de la guerra. Si el punto era su necesidad, ciertamente Dios quisiera que se cuidara de todas las viudas en una manera similar—por ende permitiendo que los hombres musulmanes se casaran con más de cuatro esposas. Se puede decir lo mismo si se justifica la poligamia debido a la formación de alianzas políticas. ¿Por qué no se podría permitir que todos los musulmanes ayudaran en el fortalecimiento de alianzas, como también la emancipación de grupos conquistados?
A pesar de todo, estas supuestas justificaciones no dan cuenta por todos los matrimonios de Mahoma. A´ishah tenía solamente seis años cuando Mahoma reclamó haber recibido revelaciones que le instruían a casarse con ella. Él tenía más de 50 años en ese tiempo. ¿Qué razón posible se pudiera presentar para legitimizar este propósito? Se habla mucho del hecho que Mahoma no consumó el matrimonio en ese momento. Sin embargo, se admite que lo hizo dentro de tres años cuando A´ishah tenía nueve años. Pero incluso si lo hizo o no, la realización de tal matrimonio, en términos de la edad de la niña, como también de la diferencia ridícula de sus edades, es horrible, repugnante, y por no decir más, inaceptable.
Incluso una objeción mayor se centra en la conducta de Mahoma con respecto a la esposa de Zayd, el esclavo libre que Mahoma había adoptado y criado como su propio hijo. Ver a Zaynab, mujer de Zayd, en la casa de ella (algunos relatos dicen parcialmente desnuda) durante la ausencia de Zayd, provocó las circunstancias que ocasionaron que Zayd se divorciara de su esposa para ponerla a disposición de Mahoma. La conmoción que se originó por toda la comunidad provocó una serie de revelaciones serias e incluso severas: (1) Sura 33:38, que declara el matrimonio de Zaynab como un “decreto decidido”; (2) Sura 33:4-5,40, que clarifica la revelación previa que prohibía que los hombres se casaran con las mujeres de los hijos de nacimiento (4:23). La nueva revelación indicó que los hijos adoptivos no están incluidos en la prohibición previa; (3) Sura 33:50-51, que otorgó permiso especial a Mahoma de exceder la limitación restrictiva del Corán de no más de cuatro esposas (4:3); y (4) Sura 33:53, que contenía tres declaraciones radicales. Primero, reprendió a los que visitaban la casa de Mahoma por demorarse en salir o quedarse más de lo debido. Las visitas que venían a celebrar el matrimonio de Mahoma y Zaynab se quedaban más del tiempo que el profeta prefería, retrazando su deseo de estar solo con su nueva esposa. Segundo, requería que todas las conversaciones futuras con las esposas de Mahoma se realizaran con un velo o cortina que separaba al invitado y la esposa. Tercero, ningún musulmán jamás debía casarse con una de las esposas de Mahoma. Además, desde entonces los musulmanes debían invocar bendiciones a Mahoma (vs. 56).
Otra vez, para el que observa la situación imparcialmente y objetivamente, la credibilidad de las revelaciones de Mahoma cae en duda seria. En primer lugar, la Biblia indica consistentemente que Dios es imparcial y perfecto en justicia (e.g., Deuteronomio 10:17; Hechos 10:34; Romanos 2:11; Efesios 6:9; Colosenses 3:25; 1 Pedro 1:17). El Dios de la Biblia simplemente no concedería permiso especial a un hombre sobre otros. No eximiría a una persona de una ley mientras que espera que otros la guardaran. Nunca se dio el derecho a los profetas y voceros inspirados de Dios a ignorar las leyes de Dios—mucho menos las leyes a las cuales todos los hombres tenían obligación de obedecer.
Segundo, ¿cómo se pudiera justificar moralmente el divorcio de Zaynab y Zayd debido a alguna razón? Observe cuidadosamente la expresión del sura que habla de este punto:
Cuando Alá y Su Enviado han decidido un asunto, ni el creyente ni la creyente tienen ya opción en ese asunto. Quien desobedece a Alá y a su Enviado está evidentemente extraviado. Y cuando decías al que había sido objeto de una gracia de Alá y de una gracia tuya: «¡Conserva a tu esposa y teme a Alá!», y ocultabas en tu alma lo que Alá iba a revelar, y tenías miedo de los hombres, siendo así que Alá tiene más derecho a que Le tengas miedo. Cuando Zayd había terminado con ella, te la dimos por esposa para que no se pusiera reparo a los creyentes que se casan con las esposas de sus hijos adoptivos, cuando éstos han terminado con ellas. ¡La orden de Alá se cumple! Que no tenga reparos el Profeta por algo que le ha sido impuesto por Alá conforme a la práctica de Alá para los que vivieron antes—la orden de Alá es un decreto decidido (33:36-38).
No se puede evitar la sospecha. Se expresa este sura de la manera que se esperaría si un hombre sin la guía de Dios estuviera buscando justificar su deseo por la mujer de otro hombre. De igual manera, es sorprendente y pasmoso considerar la actitud relajada ante el divorcio. No existía justificación en absoluto para que Zayd se divorciara de su esposa—excepto ponerla a disposición de Mahoma, bajo el pretexto de que este era un matrimonio infeliz (vea Pickthall, p. 300).
Esto es completamente diferente a la enseñanza del Nuevo Testamento. Jesús declaró en términos claros: “[C]ualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera” (Mateo 19:9, énfasis añadido). Jesús dio una, y solamente una, razón para el divorcio ante Dios. De hecho, incluso el Antiguo Testamento afirma que Dios “aborrece el repudio” (Malaquías 2:16). La enseñanza bíblica sobre el divorcio es un estándar más alto, más estricto y más noble que el estándar que el Corán propone. De hecho, los dos libros se contradicen mutuamente en este punto.
Aparte del asunto de los motivos de Mahoma de contraer múltiples nupcias (sea para unir grupos o ayudar a viudas), lo más importante tiene que ver con el hecho que la poligamia misma sea una institución social legítima o no, i.e., ¿la aprueba Dios? Es cierto que los matrimonios plurales fueron comunes en el Antiguo Testamento. Se dice que algunos hombres prominentes de la Biblia contrajeron múltiples nupcias, incluyendo a Abraham, Jacob, David y Salomón. Sin embargo, simplemente se reporta esta circunstancia (juntamente con otras violaciones de la ley) sin ninguna indicación que Dios la aprobara. Simplemente no se puede encontrar ningún ejemplo en que la Biblia declare explícitamente que la poligamia es la voluntad de Dios. Pero eso es precisamente lo que el Corán hace: “Si teméis no ser equitativos con los huérfanos, entonces, casaos con las mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro. Pero si teméis no obrar con justicia, entonces con una sola o con vuestras esclavas” (Sura 4:3).
En contraste, la enseñanza bíblica es diferente. Dios instituyó el matrimonio al comienzo de la Creación. Instituyó el matrimonio heterosexual monógamo estricto (e.g., Génesis 2:24). Legisló un hombre para una mujer por toda la vida, a pesar de lo que los hombres hayan hecho en este punto. Los hombres desobedientes introdujeron la poligamia en el mundo (Génesis 4:19). Dios toleró (no aprobó) este estado sórdido antes de Cristo, pero con la institución del cristianismo del Nuevo Testamento, la intención original de Dios para la raza humana recibió reafirmación y readmisión definitiva: “[P]ero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido” (1 Corintios 7:2). La poligamia es pecaminosa. Cada pasaje del Nuevo Testamento que aborda el matrimonio presupone la monogamia (e.g., Mateo 5:31-32; Marcos 10:1-12; Efesios 5:22-33; 1 Timoteo 3:2; Tito 1:6; Hebreos 13:4).
Ya que se representa a la iglesia como la esposa de Cristo (e.g., Efesios 5:23-32), Jesús no tiene varias esposas y no aprueba que los hombres tengan varias esposas. De hecho, Dios sería culpable de hacer acepción de personas si permitiría que los hombres tuvieran varias mujeres, mientras que no permitiera que las mujeres tuvieran varios esposos. De igual manera, ¿quién pudiera negar exitosamente que la poligamia esté dañando el espíritu y la autoestima de las mujeres?
El Hadiz confirma que la poligamia de Mahoma creó celo, discusiones y rivalidad amarga entre sus esposas (vea Brooks, p. 83). De hecho, el mismo Corán refleja este discordia en la ocasión que Mahoma añadió a su harén a la esclava cristiana cóptica, Mariyah. Los celos amargos de sus esposas causaron que él se separara de ella originalmente, solamente readmitiendo su estatus cuando “recibió” un nuevo sura que le mandó a hacerlo (Sura 66). El resultado fue que Mahoma vivió un mes con Mariyah—sin duda causando ira a sus otras esposas. Se recibió otro sura que reprendió a las esposas y les ordenó que eligieran si deseaban estar casadas con Mahoma (Sura 33). ¿Fue este trato especial que se extendió a Maryah, el cual a su vez castigó a las otras esposas al privarles de su turno usual con Mahoma, una violación de la cláusula de igual trato del Corán (Shorrosh, 1988, p. 65; cf. Lings, 1983, pp. 276-279)? Adicionalmente, el consenso de la comunidad islámica siempre ha sido que A´ishah fue la esposa favorita de Mahoma y que recibió un trato preferencial—una circunstancia en violación directa al Corán.
La religión del islamismo y el Corán tienen muchas características principales que la mente cristiana (i.e., guiada por el Nuevo Testamento) considera inaceptable. La poligamia es una de ellas. La Biblia y el Corán están en conflicto crudo en este tema.
Abdallah, Osama (sine data), “¿Cuándo se Permite la Poligamia en el Islamismo?” [“When is Polygamy Allowed in Islam?”], [En-línea], URL: http://www.answering-christianity.com/polygamy.htm.
Brooks, Geraldine (1995), Las Nueve Partes del Deseo [Nine Parts of Desire] (Nueva York, NY: Anchor Books).
Lings, Martin (1983), Mahoma [Muhammad] (Rochester, VT: Inner Traditions International).
Pickthall, Mohammed M. (sine data), El Significado del Glorioso Corán [The Meaning of the Glorious Koran] (Nueva York: Mentor).
“Poligamia” [“Polygamy”] (sine data), [En-línea], URL: http://www.answering-christianity.com/islam_polygamy.htm.
Shorrosh, Anis A. (1988), El Islamismo al Descubierto: La Perfectiva de un Árabe Cristiano en Cuanto al Islamismo [Islam Revealed: A Christian Arab’s View of Islam] (Nashville, TN: Thomas Nelson).
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]]>Muchos grandes hombres y mujeres en la historia bíblica nos han precedido al intentar vivir fielmente delante de Dios en medio de grandes problemas. Ya que eran humanos como nosotros, experimentaron la lucha diaria contra el ego, el pecado y Satanás. Ellos también tuvieron que arreglárselas con la presión y el estrés de la vida. También tuvieron que enfrentar sufrimiento. Podemos aprender de sus comportamientos (Romanos 15:4). Si consideramos sus vidas y reacciones ante las dificultades de la vida, podremos recibir por medio de su ejemplo la fortaleza necesaria para continuar. Cuando consideramos la manera en que fueron maltratados y perseguidos, y la manera en que enfrentaron el sufrimiento, podremos obtener por medio de su ejemplo el ánimo necesario para continuar y alcanzar la victoria.
Por ejemplo, al esforzarse en vivir la vida cristiana, Esteban llegó a estar delante de la organización legislativa superior de la nación judía—los 71 miembros del Sanedrín que incluía al Sumo Sacerdote como presidente. A Esteban se le procesó por su vida. En vez de ofrecer una defensa legal, predicó un sermón. Resumió la historia israelita, enfatizando la tendencia israelita a la apostasía, y concluyó su sermón con estas grandes palabras:
¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros, ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis (Hechos 7:51-53).
Allí estaba este gran hombre de Dios, siendo procesado por su vida, pero ningún discurso pudo haber sido menos adecuado para obtener su absolución. En vez de auto-defenderse para lograr su liberación, ¡el sermón de Esteban colocó a sus acusadores ante el tribunal de Dios!
¿Cuál fue la reacción de ellos? Se enfurecieron en sus corazones y crujían los dientes contra él. Comenzaron a gritar con todas sus fuerzas mientras cerraban sus oídos. Luego arremetieron contra él, le echaron fuera de la ciudad y le lanzaron rocas hasta que destrozaron su vida. ¿Experimentó Esteban gran sufrimiento? Sí, ¡incluso la muerte! ¿Dónde estaba Dios? ¡Junto a él! De hecho, por medio de la intervención milagrosa de Dios, él pudo mirar al cielo mismo y ver la gloria de Dios, y a Jesús a Su diestra. Cuando usted sufre, ¡Dios todavía está con usted!
También podemos ver a Elías (1 Reyes 19). Al oír que Jezabel había “puesto precio” a su cabeza, él literalmente “corrió por su vida” al desierto y se escondió en una cueva. Dios le habló directamente y le dijo, “¿Qué haces aquí, Elías?”. Su respuesta muestra que estaba desesperado. Declaró que había sido muy celoso por el Señor, a pesar del hecho que los israelitas habían elegido olvidar el pacto, derribar los altares de Dios y matar a los profetas de Dios. Elías pensaba que era el único que quedaba—¡y ellos también estaban tratando de matarle! Este fue un hombre que sintió la presión abrumadora de la persecución. Era un hombre que estaba sufriendo.
Sin embargo, Dios le concedió victorias en la vida. Cuando fue a reunirse con su rey (1 Reyes 18), se le acusó de perturbar al pueblo de Dios. En realidad, Acab era el que estaba perturbando a Israel al rechazar los mandamientos de Dios. Elías luego desafió a los cientos de profetas falsos a reunirse con él en el Monte Carmelo para determinar de una vez por todas quién es Dios. Cuando esos falsos profetas trataron todo el día de obtener una respuesta de su dios para quemar un sacrificio, fallaron miserablemente. Luego Elías reunió a toda la gente alrededor de él mientras arreglaba el altar del Señor. Después de colocar madera sobre el altar y el sacrificio sobre la leña, ordenó que lo empaparan con agua completamente. Luego ofreció una oración sencilla al Dios del cielo, lo cual provocó fuego que traspasó la atmósfera, ¡consumiendo el sacrificio, la madera, las piedras del altar, el agua e incluso el polvo! Eso causó que el pueblo de Dios pensara correctamente, y Elías ordenó la ejecución de los falsos profetas. ¿Fue Elías un hombre que experimentó sufrimiento? ¡Sí! ¡Pero Dios estaba con él!
¿Y qué acerca de Daniel? A Daniel se le deportó de su tierra cuando era todavía un joven, se le colocó en una cultura extranjera poco amistosa y se le forzó a aprender el lenguaje y la literatura de los babilonios. Cuando sus enemigos políticos estuvieron celosos de su éxito y favor ante el rey, manipularon la ley para causar problemas a David con el sistema legal. ¿Cuál fue su crimen? ¡Orar regularmente al Dios verdadero! ¿Cuál fue su castigo? La muerte al ser arrojado al foso de los leones. ¡Hablando de sufrimiento! Pero Dios estaba con él y cerró la boca de los leones (Hebreos 11:33). Aunque pasó la noche en el foso de los leones, salió la siguiente mañana a salvo y sin ningún daño. Sus acusadores fueron arrojados en su lugar, y la Biblia dice que los leones les destrozaron antes que sus cuerpos llegaran al suelo (Daniel 6:24). ¿Experimentó Daniel sufrimiento en la vida? ¡Sí! ¡Pero Dios estaba con él!
Luego tenemos a Amós. Él no tuvo la intención de que Dios le usara como profeta (Amós 7:14). Pasaba su vida cuidando ovejas y sicómoros que producían un fruto que se tenía que perforar manualmente para que madurara. Pero cuando Dios le comisionó a dejar su hogar al sur de Palestina, viajar al norte de Palestina, y presentar la Palabra de Dios a ese pueblo, él fue. Pero no se le recibió bien. Cuando anunció que Israel sería destruido, y que el rey moriría a filo de espada, la reacción no fue nada positiva. Amasías el sacerdote le acusó de conspirar a fin de derrocar al gobierno, y trató de intimidarle a salir del país inmediatamente. Amós respondió al clarificar que no era un profeta por profesión, y que hubiera estado contento de hacer el trabajo humilde que realizaba en su vida privada. Pero Dios le había mandado a profetizar, y eso era lo que haría. No solamente Israel caería, sino los mismos hijos de Amasías serían muertos y su propia mujer se convertiría en prostituta (Amós 7:17). ¿Estuvo Amós en una situación que trajo sufrimiento a su vida? ¿Criticismo? ¿Oposición? ¡Sí! ¡Pero Dios le observaba a través de su sufrimiento!
Micaías también enfrentó los sufrimientos de la vida. Cuando el rey de Israel y el rey de Judá se reunieron para discutir la posibilidad de una campaña militar mutua, el rey de Judá quiso alguna clase de confirmación de Dios que indicara que sus esfuerzos tendrían éxito. Acab hizo desfilar a sus 400 falsos profetas ante Josafat, y los hombres ofrecieron la confirmación deseada. Pero Josafat sintió duda y quiso alguna indicación creíble adicional. Acab admitió que se podía consultar a Micaías, pero dijo, “[M]as yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal” (1 Reyes 22:8).
Se llamó inmediatamente a Micaías. Los dos reyes se sentaron en sus tronos, escuchando a los falsos profetas. Un falso profeta, Sedequías, incluso dramatizó su confirmación al sostener una réplica de hierro de los cuernos de algún buey y declarando que los reyes cornearían a los sirios hasta matarles. Mientras tanto, el oficial a quien se había enviado a traer a Micaías delante de los reyes, le instó a decir lo mismo que los otros profetas y confirmar a los reyes. Pero Micaías dijo que diría lo que el Señor le dijera, y cuando el rey de Israel le preguntó, sarcásticamente sugirió que fuera. Pero cuando se le mandó a hablar seriamente, Micaías predijo que el ejército sería esparcido y que Acab moriría. Él luego describió que un espíritu engañoso estaba dirigiendo el consejo de los falsos profetas—por lo cual Sedequías se acercó, le golpeó en la mejilla y se burló de él con estas palabras: “¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti?”. Micaías dijo que él lo sabría el día de la catástrofe cuando correría a esconderse en un aposento.
Se envió a Micaías a la cárcel por su postura firme, y se le dio pan y agua de “aflicción”. Cuando la batalla comenzó, Acab se disfrazó con el propósito específico de evitar la predicción de Micaías. El rey de Siria incluso reunió a su grupo de 32 asesinos, y les encargó evitar todo conflicto y concentrarse solamente en Acab. Pero Dios no los usó para lograr Su predicción. En cambio, la Biblia informa que un arquero anónimo lanzó una flecha “a la ventura”, es decir, sin apuntar a ningún objetivo en particular—sin duda apasionado por el calor de la batalla. De todos estos soldados que estuvieron ocupando el campo de batalla, la saeta “encontró” a Acab. Y de todos los lugares en la armadura de Acab, la saeta le hirió entre las uniones de su armadura y perforó su débil corazón. Su sangre se juntó en el fondo de su carruaje, y él murió a la puesta del Sol. Micaías tuvo que experimentar sufrimiento, pero Dios estaba con él, y él vivió hasta ver la muerte de aquellos que le causaron sufrimiento.
El Elías del Nuevo Testamento enfrentó lo mismo. Él tuvo que confrontar a los fariseos y saduceos, llamarles “víboras”, insistir en que se arrepientan, y advertirles de la ira y el fuego insaciable que vendría (Mateo 3:7-12). Cuando tuvo el coraje de informar al rey que su matrimonio era inaceptable delante de Dios, la esposa ilícita del rey se dispuso a eliminarlo. Ella logró hacerlo, y el verdugo cortó la cabeza de Juan, dejando solamente su cuerpo decapitado para que sus discípulos lo enterraran (Marcos 6:14-19). ¿Enfrentó Juan sufrimiento? Sí—¡incluso la muerte! ¿Pero estaba Dios con Juan? Jesús mismo dijo, “Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista” (Mateo 11:11). Dios conoce nuestro sufrimiento, y Él está con nosotros.
Pablo fue un modelo de persecución. La lista de sus persecuciones es larga (2 Corintios 11:24-28). Él recibió los 40 azotes comunes (Deuteronomio 25:1-3) de los judíos en cinco ocasiones diferentes. Tres veces recibió los azotes romanos con varas (Hechos 16:23). Incluso fue apedreado (Hechos 14:19). Tres veces atravesó la experiencia angustiosa del naufragio (e.g., Hechos 27:41et.seq.), e incluso estuvo a la deriva en el océano durante toda la noche y todo el día. Experimentó la fatiga de los viajes frecuentes, los peligros del mar, los ladrones, los compatriotas hostiles y los gentiles. Sufrió en la ciudad y en el desierto, en el mar y en medio de falsos hermanos. Experimentó debilidad, dolor, insomnio, hambre, sed, fatiga, frío y desnudez. ¡Fue un hombre acosado, perseguido, atormentado y sufrido! Experimentó la inseguridad y el temor que vienen a causa de la oposición hostil. Pero el Señor le dijo, “No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal” (Hechos 18:9-10). Cuando experimentó el dolor agudo de un “aguijón en la carne” para evitarle la exaltación, el Señor le aseguró—incluso en medio de su sufrimiento—“Bástate mi gracia” (2 Corintios 12:9). Él pudo concluir: “[P]or amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10). ¿Debilidades, afrentas, necesidades, persecuciones? ¡Estas cosas causan sufrimiento! Pero a través de todo esto, ¡estamos seguros de la ayuda de nuestro Señor!
Pero el ejemplo supremo de sufrimiento y dolor es Jesucristo mismo. Aparte de la falta de comodidades físicas (Mateo 8:20) y el maltrato frecuente que enfrentó durante Su ministerio terrenal, finalmente fue capturado por una multitud hostil que llevaba espadas y palos. Se le trajo a una corte para enfrentar las acusaciones de testigos falsos. Enfrentó la invectiva de un Sumo Sacerdote furioso que le acusó de blasfemia, y tuvo que oír la condena de muerte del concilio. La gente le escupió en Su rostro, le golpeó y abofeteó mientras se burlaba de Él. Se le ató y llevó ante las autoridades romanas donde experimentó humillación adicional de parte de una multitud burlona que escogió liberar a un notorio criminal en vez de a Él. Luego sufrió humillación en manos de los soldados romanos que le quitaron Sus ropas, colocaron una corona de espinas en Su cabeza, le escupieron y le golpearon en la cabeza con la caña que habían hecho para que la usara como cetro. Finalmente, sufrió la muerte insoportable y horrible en una cruz romana, mientras que los que pasaban se burlaban de Él, movían la cabeza y le injuriaban diciéndole que se salvara a Sí mismo. Incluso los ladrones crucificados con Él le injuriaban. ¿Dónde estaba Dios? ¿Dónde está Dios cuando sufro? ¿Dónde está Dios cuando un cristiano pierde a un hijo? Él está allí, donde estuvo cuando perdió a Su propio Hijo.
Cualquiera que sea el sufrimiento o dolor que usted y yo podamos experimentar, esto no se compara al sufrimiento que nuestro Señor experimentó. Necesitamos recordar “el domingo después del viernes”. Su sufrimiento hasta la muerte fue la bendición que usted y yo podemos recibir. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). ¿Debemos sufrir?
Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente (1 Pedro 2:21-23).
En realidad, Jesús “fue hecho un poco menor que los ángeles…a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos”, y al hacerlo, Él puede “llevar muchos hijos a la gloria… Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (Hebreos 2:9-10,18). Jesús sufrió mucho dolor, pero lo soportó por nosotros. ¡Soportemos el sufrimiento por Él! Nosotros podemos y debemos ser como Él. “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Timoteo 3:12).
En Apocalipsis 19, se nos presenta una descripción espectacular. El cielo se abre y vemos un caballo blanco cuyo jinete tiene tres nombres: “Fiel y Verdadero”; “Verbo de Dios”; y “Rey de reyes y Señor de señores”. En justicia, juzga y lucha. Sus ojos son llamas de fuego. En Su cabeza lleva muchas coronas, y Su ropa está teñida en sangre. De Su boca sale una espada aguda. Cabalga como líder de la caballería del cielo. Los cristianos a quienes se dio esta descripción asombrosa estaban pasando dolor y sufrimiento intenso y abrumador. Pero ni ellos ni nosotros podemos llegar a visualizar esta escena maravillosa sin llegar al menos a una conclusión irrefutable: Dios sabe cuando sufrimos y experimentamos dolor y sufrimiento indescriptible; Él está presente, está con nosotros, no nos abandonará, y debemos continuar confiando en Él.
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]]>En el capítulo ocho, titulado “El Cambio Más Grande de Su Vida: La Salvación”, Connelly y Manser declaran que la Biblia asocia la fe y el arrepentimiento con “el acto de llegar al cristianismo” (p. 150), pero “el bautismo…no le libra del castigo del pecado” (p. 149). Ellos instruyen a los que no son cristianos a simplemente recitar la “oración del pecador” para llegar al cristianismo” (p. 151). Pero lo cierto es que nadie puede llegar al cristianismo simplemente al orar. Jesús clarificó esto en Marcos 16:16 (cf. Mateo 7:21). Pedro clarificó esto en Hechos 2:38. Ananías clarificó esto en Hechos 22:16. Y Pablo clarificó esto en Gálatas 3:27. [NOTA: Ananías no dijo a Pablo que sus pecados habían sido perdonados cuando habló con Jesús en el camino a Damasco (Hechos 9:4-6), o cuando ayunó por tres días (9:9), o cuando oró (9:11), sino cuando fue bautizado (22:16)].
Además de la fe y el arrepentimiento, el Nuevo Testamento enseña que la inmersión en agua también precede a la salvación (esto no quiere decir que el compuesto H20 nos salve, sino que la sangre de Jesús nos salva [Apocalipsis 1:5] cuando somos bautizados). Por todo el Nuevo Testamento se indica varias veces que el bautismo precede a la salvación, y Jesús y Sus discípulos enseñaron lo mismo (Marcos 16:16; Mateo 28:19-20; Hechos 2:38). Pablo recibió el perdón de sus pecados solamente después de ser sumergido en agua (Hechos 22:16; cf. Hechos 9:18; cf. Lyons y Butt, s.d.). [NOTA: Aunque en el camino a Damasco Pablo oyó al Señor, habló con Él y creyó en Él (Hechos 9), recibió la salvación después de entrar en Damasco y ser bautizado]. El libro de Hechos está repleto de ejemplos de personas que recibieron el regalo de la salvación después de profesar su fe en Cristo, arrepentirse de sus pecados y ser bautizados (Hechos 2:38-41; 8:12; 8:26-40; 10:34-48; 16:14-15; 16:30-34; 18:8). Además, las epístolas de Pedro y Pablo también enfatizan la necesidad de salvación (1 Pedro 3:21; Colosenses 2:12; Romanos 6:1-4). Si alguien quiere recibir la multitud de bendiciones espirituales que se encuentran “en Cristo” (e.g., la salvación—2 Timoteo 2:10; el perdón—Efesios 1:7; cf. Efesios 2:12; etc.), no debe detenerse después de confesar su fe en el Señor Jesús, o después de decidir cambiar su estilo de vida pecaminoso. También debe ser bautizado en Cristo (Gálatas 3:27; Romanos 6:3) para el “perdón de los pecados” (Hechos 2:38).
Tristemente, Cristianismo para Tontos contiene enseñanzas que evitan la entrada al cielo. A menos que los lectores de este libro regresen al Nuevo Testamento y dejen que la Biblia hable por sí misma, permanecerán ignorando el paso final que se debe tomar para recibir el perdón de pecados. Este es el paso final que Pedro dijo que los miles en Pentecostés debían tomar (Hechos 2:38), el paso final que Ananías dijo que Pablo debía tomar (Hechos 22:16), y el paso que satura el relato de Hechos en cuanto a los primeros 30 años de la iglesia.
Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados (Hechos 2:37-38, énfasis añadido).
Connelly, Douglas y Martin Manser (2009), Cristianismo para Tontos [Christianity for Blockheads] (Grand Rapids, MI: Zondervan).
Lyons, Eric y Kyle Butt (sine data), La Recepción del Regalo de la Salvación [Receiving the Gift of Salvation](Montgomery, AL: Apologetics Press).
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